¡A la calle!
Esta parece ser la consigna de algunos comerciantes del cerro para enfrentar el déficit de visitantes tras la estampida de turistas provocada por el terremoto de febrero. Evalúan aprovechar semana santa para salir a las calles y ofrecer "tête à tête" los bienes y servicios del giro propio. Curiosa coincidencia. Hace un año sucedió otra "toma" del cerro, esta vez la acción de vecinos en orden a reconducir los vehículos fuera del cerro, la que significó conflictos jurídicos y políticos por varios meses.
El centro del debate no es otro que éste: ¿qué gana el cerro y qué ganan los comerciantes con dejar sus negocios establecidos e instalarse en las calles? Los vecinos pierden mucho en tranquilidad y económicamente la venta callejera no parece dar plusvalía a sus propiedades. Por su parte, los comerciantes pueden capturar inmediatamente más ingresos. Sin embargo, es dudoso que la venta callejera agregue valor a la actividad del comercio establecido, al contrario más bien.

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