¿De qué cultura estamos hablando?
La asamblea de dirigentes reunida ayer en el Cabildo 2010 en la Capilla Santa Ana del cerro Cordillera fue consultada por lo que se sabía del Foro de las Culturas. Sorprendió la pobre información que se tenía a la mano. (Probablemente no mayor a la que tienen los concejales de la ciudad, según hemos podido enterarnos por boca de ellos mismos). Algunos atribuían el generalizado desconocimiento a un boicot de los medios de comunicación. Otros lo explicaban porque el Foro nunca ha sido pensado para los porteños y porteñas, sino para un público con poder adquisitivo. Respecto del Foro de las Cultura reina, entonces, la duda.
Por desgracia hay que recurrir en estos casos a la conjetura. Como la que hizo una talentosa gestora cultural. Detrás del ruido de lo que se llama "cultura" para Valparaíso se esconde un impulso a la lógica de la inversión inmobiliaria necesario para la revitalización de las zonas patrimoniales. Como se decía antiguamente, los artistas pavimentan el camino a la inversión privada. Son los alquimistas de las ciudades patrimoniales: convierten la ruina en un bien de colección.
De manera que "cultura" para quienes están tomando las decisiones en la ciudad no significaría "elevar la condición moral y espiritual del pueblo", como se decía por los antiguos del estilo de Juana Ross de Edwards o Federico Santa María. Menos aún puede significar "una forma particular de vida en una sociedad" (tan en consonancia con el paisaje cultural poteño) pues está claro que el Foro de las Cultura cataliza más bien tendencias internacionales.
Según estas ideas expuestas, vale formularse la pregunta que nos hemos hecho a propósito de la activación del patrimonio cultural: ¿Para qué y para quién se está pensando la "cultura" en la ciudad?

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