¿Por qué el barrio Suecia entró en declinación?
¿Será por la misma razón senda que han estado pasando las subidas Ecuador o Cumming de Valparaíso?
En un reportaje del diario El Mercurio capitalino, que apareció el fin de semana del 01 de mayo de 2009, se destaca la evolución que vivió este otrora distinguido y exclusivo sector de la Comuna de Providencia. Resulta que desde los '70 sino antes, las familias acaudaladas que habitaban esta parte de Santiago decidieron emigrar hacia la cordillera, pasando a ocupar sus casas emprendedores de galerías de arte, alta tapicería, tiendas exclusivas y negocios de este género, en algunos casos liderados por figuras del glamour de la capital.
Pero en la década siguiente empieza a operar un cambio vertiginoso que el diario no ahonda en sus causas. El hecho es que comienzan a ocupar el puestos locales del giro pubs, restaurante, discotecas, centros de llamado y sandwicherías. Hasta hace poco el número de este tipo de locales ascendió a 55. Hasta hace un par de años en el barrio sólo se escuchaban en las calles reggaetón, comenzaron a venderse tragos a mil y en todas las esquinas empezaban a aparecer pequeños negocios de comida rápida, empanadas, papas fritas. Junto a ello peleas callejeras, botellazos, hasta crímenes.
La cosa es que el exceso no es sustentable en el tiempo. Comienzan los locales a ser verdaderas "camas calientes" y de los 55 locales que alcanzaron a existir, hoy 18 no funcionan. La Municipalidad de Providencia tomó la decisión de no renovar las patentes de bar, restaurantes ni cabaret o salones de baile. Un barrio más de Providencia histórico llegaba poco a poco a su fin. El Alcalde Cristián Labbé comenta: "Queremos fomentar edificios de oficinas, con restaurantes de estilo gourmet y negocios de buen nivel en los primeros pisos. No queremos más discotecas ni cabaret".
¿Por qué el barrio Suecia entró en declinación?

Comentarios
4 comments postedEl caso del Barrio Suecia en Santiago es ejemplo de un proceso de desarrollo insustentable que ha sido bien documentado en el caso del devenir de múltiples barrios históricos en el mundo.
Un desarrollo descontrolado, un "laissez faire" indiscriminado, que manifiesta el rendimiento decreciente del capital urbano de una zona prestigiada y bien equipada de la ciudad en la cual lo primeros inversores obtienen las mayores ganancias a costa de su depreciación paulatina que atrae nuevas inversiones que lo deprecian cada vez más hasta un punto en que su recuperación es prácticamente imposible salvo la generación de estrategias de enorme costo y resultados impredecibles. Por cierto, a esas alturas los primeros inversores han recuperado con creces su inversión y se encuentran lo suficientemente lejos para que les afecte la depreciación de la que han participado.
El proceso puede analizarse como un correlato urbano de la actual crísis económica cuya lógica inherente ha sido la privatización de las ganancias y la socialización de las pérdidas. Sin embargo, en el caso urbano de Valparaíso expresa algunas características que la hacen especialmente preocupante:
1. La privatización de las ganancias se encuentra garantizada y apoyada por el Estado mediante mútliples subsidios ad - hoc de "revitalización económica" sin mayores analisis de sus impactos urbanos, sociales y económicos ni tampoco de su sustentabilidad. Es cosa de ver la cantidad de "proyectos emprendedores" que han fracasado mientras subsisten a duras penas muchas actividades tradicionales y sustentables sin ningún apoyo estatal.
2. No existen instrumentos que permitan retribuir o generar beneficios constantes y directos a las zonas que albergan esos nuevos emprendimientos contribuyendo a su sustentabilidad. Está bien documentado que la multifuncionalidad es clave para brindar sustentabilidad urbana, por el contrario, lo que ha ocurrido en los casos fracasados es la absoluta unifuncionalidad económica para fines recreativos de las estrategias de desarrollo a costa del desarrollo del pequeño comercio, talleres, oficinas y, muy importante, residencias.
3. No existen mecanismos adecuados de control de este desarrollo comercial indiscriminado, ni tampoco los recursos necesarios para revertir sus nefastos efectos en zonas de la ciudad. Es cosa de ver el actual estado de la subida Ecuador despúes de su fuerte auge en los 90' y lo que está sucediendo en subida Cumming.
4. Las ganancias obtenidas por esos emprendimientos se basan en la "privatización o apropiación privada" indiscriminada de bienes o capitales colectivos como el patrimonio cultural, la tranquilidad barrial, el suelo urbano y el prestigio de determinadas zonas que son fruto del trabajo de multiples generaciones pasadas y actuales. El caso de los estacionamiento en Cerro Concepción es paradigmático así como el aumento de sus niveles de delincuencia directamente relacionados con la superación de su capacidad natural de control social de su espacio urbano.
En definitiva, la generación de un desarrollo urbano sustentable es fruto de un análisis cuidadoso de las capacidades de carga de los lugares, del apoyo decidido a la mantención de una multifuncionalidad equilibrada, de la generación de mecanismos solidarios de distribución de ganancias, de incentivos adecuados destinados a mantener las actividades tradicionales de los sectores que le brindan su valor así como de acuerdos multisectoriales, a escala barrial y de ciudad, que permitan mantener un equilibrio en la calidad de vida que beneficie adecuadamente a todos los actores presentes en el territorio.
Estos son algunos de los elementos que permiten el desarrollo productivo integral de los diversos sectores de la ciudad. No incorporarlos es someterse a un proceso de especulación financiera con valores colectivos que acercan peligrosamente a la ciudad a los tristes efectos de la actual crísis financiera global.
La comparación entre lo sucedido en el barrio "suecia" y la subida a Ecuador o Cummings me parece comunicacionalmente extemporánea y políticamente tendenciosa. Hay que pensar que estamos hablando de "actores sociales" y de espacios en ciudades que son, por muchas razones, incomparables. Además, achacar la responsabilidad del declive de un barrio a la proliferación de discotecas y/o cabarets puede resultar políticamente correcto, pero les aseguro que es socialmente irresponsable. Dicho de otro modo, pensar que un hotel de cinco estrellas y un puñado de restoranes de dudosa reputación gastronómica, pero caros, van a lograr que mejore el comportamiento de los actores en un espacio urbano es sociológicamente tan ingenuo como pretender que cambiando una ley se logrará un cambio cultural. Soc. Félix Aguirre
Como resultado de la “modernización” las clases, segmentos o sectores
altos, pudientes o acomodados, siempre han tenido los recursos para
migrar a localidades más descontaminadas y que le otorgan un rasgo de
distinción. Por otro lado, los estilos de vidas y modos de pensar se
han recrudecidos con la transición desde la “modernidad” a la
“posmodernidad” constatando una forma más extrema de vivir y
experimentar.
Las décadas señaladas en el artículo son sin duda alguna, el inicio de
una renovada ideología universal y de un modelo monetarista, la
primera, y la implementación de un sistema de pro- emprendimiento que
establece una sociedad como una "oferta".
El otorgamiento indiscriminado de patentes a los Oferentes es de
absoluta responsabilidad de la Municipalidad comprometida, que rompe
con todo equilibrio que debe existir entre los intereses de ciudadanos
residentes y de los ofertantes de diversas recreaciones, ya sean
culturales, recreativas o frivolidades.
En ese escenario, lo urgente es restituir los equilibrios entre lo
cultural y lo banal. Se dispone hoy de una creciente Responsabilidad
Social Empresarial que conjuntamente con las instituciones y
organizaciones de la ciudadanía, podrían dar luces de una Sociedad
Civil que vele también, por las "demandas" de lo patrimonial,
ciudadano y esparcimiento.
Saludos cordiales,
Raul Hauser Ben-Iaacov. Socio-economista.
Me sumo al debate.
Desde mi investigación te puedo señalar que generalmente las
composiciones y recomposiciones socio-espaciales están
impulsadas por atractividades internas que se producen
y mercantilizan gracias a la posición y a la gestión de
agentes externos a la vida residencial y a la vida barrial,como puede ser
una inmobiliaria, la municipalidad o una empresa de turismo. Lo que queda demostrado en los cambios que han experimentado ciertas unidades barriales como Brasil, Yungay o Suecia en Santiago de Chile.
Si revisamos la historia urbana de Santiago a lo largo del siglo XX y
nos apoyamos en el análisis que hizo Miguel Laborde en su libro
"Santiago, región capital de Chile", podemos constatar que el movimiento socioespacial de las clases acomodadas, que originalmente residían en el barrio República, comienza a desplazarse en los años 40 hacia la comuna de providencia y hacia otros sectores más alejados localizados en las Condes y la Dehesa.
Dentro de este movimiento de desplazamiento socioespacial el barrio Suecia
cambia paulatinamente sus coordenadas espaciales entre la lejania y la centralidad. Ahora, respecto a las transformaciones particulares que ha tenido este barrio desde los años 70' podemos indicar que en un primer momento se desarrollo una actividad comercial particular y "très chic" que no podríamos denominar como gentrificación comercial pues no es un barrio central a diferencia de ciertos sectores de Valparaiso como el cerro Alegre o el Concepción. En un segundo momento éstas tiendas comerciales dieron paso a espacios de rencuentro en cafés, bares, cabarets, los que por una configuración cada vez más central del barrio atrajeron más consumidores y más movimiento en el sector. Finalmente en un tercer momento podemos constatar que el uso del suelo se focalizó principalmente en una actividad comercial y no residencial, lo que derivó hacia una degradación en aumento hasta presionar a los agentes municipales en no renovar las patentes y finalmente producir un nuevo uso de suelo que vuelva a una imagen "très chic" en el sector, con salones de moda, cafés y patios de comida, estilo gourmet, con sabores de todo el mundo para un consumidor-oficinista con deseo de lo diverso y lo original.
Es así como podemos dimensionar que el uso del suelo se modifica y se produce según los intereses de agentes externos a la vida residencial y a la vida de barrio, y que por otro lado las coordenadas espaciales de una unidad barrial se reconfiguran a través de un movimiento oscilante entre la lejanía y la centralidad que permite producir nuevas atractividades de consumo.
Maximiliano Soto
Doctorante en Estrasburgo (Francia)
Enviar un comentario nuevo