¿Qué significa la plusvalía de propiedades?
Este portal ha contado que el BID ha dispuesto la evaluación de los resultados o efectos de la declaratoria de la UNESCO por la que Valparaíso pasó a constituirse en 2004 como un Sitio Patrimonio de la Humanidad. Contamos que el encargado de esta evaluación será un equipo encabezado por el arquitecto Pablo Trivelli y que la cosa va en serio (ver en portal reciente artículo). No hay duda que esta evaluación del BID y la que hará en su momento la misma UNESCO serán vitales para una suerte de encajonamiento de la discusión acerca de lo que hemos hecho bien y lo que hemos hecho mal durante estos años. Tampoco hay duda que las apreciaciones que se hagan en el tema estarán inevitablemente contaminadas por el lugar que cada cual ocupa en el complejo universo de los bienes culturales. La evaluación final no será nunca la misma para quienes habitan los cerros patrimoniales de toda la vida y han visto la tranformación vertiginosa que provoca la demanda global (actor tradicional); los desencantados de la destrucción de las ciudades por la depredación inmobiliaria y que encontraban en Valparaíso el paraíso perdido tras la modernización tardía (actor posmoderno); la burocracia pública que piensa encontrar en el emprendimiento patrimonial una parte del oxígeno económico que requiere para hacer frente a los requerimientos de una ciudad compleja (actor burocrático); o los agentes económicos que han apostado por la economía turística y quieren recuperar sus inversiones y obtener utilidades (actor económico). Si se hace un esfuerzo simplificador del complejo patrimonial, podría decirse que, ahora por lo menos, se ha dado una alianza natural entre el actor tradicional y el posmoderno, por una parte, en torno a la protección de la ciudad y sus espacios públicos respecto a la lógica reduccionista del mercado; y, por la otra, entre el actor burocrático y el actor económico que le ayuda a respirar mejor. A lo mejor esta alianza no será muy duradera...
La respuesta a la pregunta por la plusvalía de propiedades que ha acontecido muy notoriamente en los cerros turísticos de la ciudad dependerá de quien se hace la pregunta. Demás está decir que es un hecho que ha habido plusvalía. Lo saben quienes arriendan en nuestros cerros, quienes quienes comprar o vender, los empresarios y los evaluadores oficiales del Servicio de Impuestos Internos. Los precios han subido de manera brutal. El actor tradicional que ya ha vendido se benefició seguramente de la declaratoria, aunque sería importante conocer en qué medida se fue de su terruño forzado por la nula planificación del escalamiento comercial; en cambio, quien no quiere vender, no le asigna un mayor interés a la plusvalía como sí lo hace respecto a los efectos indeseados de la reactivación patrimonial (basura, ruidos, ladrones, autos, construcciones ilegales, etc.). El actor posmoderno se ve muy afectado por la plusvalía y es el candidato primero a la huida (es el caso de los artistas) o a su reconversión profesional al emprendimiento, excepto que haya tenido ocasión de comprar hace años. En fin, la burocracia fiscal está feliz con la plusvalía por una razón evidente: la recaudación fiscal se abulta; y, por último, para los agentes económicos, la plusvalía no siempre es interesante: no lo es para quienes arriendan u ocupan gratuitamente los espacios (los peces chicos); sí lo es, probablemente, para quienes son propietarios de bienes raíces (peces gordos).
El desafío de los evaluadores de la reactivación, como el señor Trivelli, es muy difícil en la medida que no separe -como hacen equivocadamente los neoclásicos- la economía y la sociedad. Si opta por esta opción neoliberal, es decir si se centra en el dato duro de los precios de las propiedades de los cerros patrimoniales, el balance será positivo (objetivamente lo es para el actor tradicional que emigró voluntariamente, para la burocracia tributaria; y para los peces gordos propietarios). Si en cambio, como esperamos, opta por un análisis más permeado por lo social (del tipo keynesiano), las cuentas no serán tan alegres y menos aún si el negocio patrimonial se mira a largo plazo. Simplemente, puede que no opere la mano divina de Adam Smith. ¿Cuánta ha sido la presión hacia la los habitantes de siempre por dejar el cerro?¿Cuán sustentable es un negocio patrimonial sin habitantes? ¿Cuáles son las oportunidades para los pequeños agentes económicos?¿Por cuánto se mantendrá la tendencia alcista de las propiedades sin un marco regulatorio?

Comentarios
1 comment postedClaridad de ideas. Solo quiero decir que su artículo es tan sorprendente. La claridad de su mensaje es más fresco y que se podía asumir que usted es un experto en este tema. Bien con su permiso me permitió apoderarse de su alimentación para mantenerse al día con el mensaje siguiente. Un millón de gracias y por favor, mantenga el trabajo gratificante.al expuesto aquí es para que se pueda aprovechar por todos los que aquí entran. Todos deberían aprovecharlo.
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