¿quo vadis, Concertación?
La derrota de Eduardo Frei ha sido más gigantesca de lo que ha querido reconocer el candidato, a pesar que no es necesario que se declare por vencido. De hecho no lo hará. Pero para tener alguna posibilidad de vencer debe capturar tanto los votos del candidato Arrate como de Enríquez-Ominami. Esto significa que Frei -si quiere hacer la proeza- debe ser capaz de construir un mensaje coherente a un electorado heterogéneo y definitivamente crítico de la coalición de gobierno. No es izquierdizándose cómo capturará la votación de Enríquez-Ominami, aunque sí podría tomar propuestas de Arrate que cuentan con amplia simpatía de la población: que la educación pública vuelva al Ministerio de Educación, la AFP estatal, royalti a empresas mineras, etc.
Su mejor opción, con todo, sería sellar un compromiso de renovación a fondo de las malas prácticas políticas de la coalición de gobierno. Identificación con la ciudadanía y generar vasos comunicantes nuevos y perceptibles. Esto atraería al público de Arrate, pero, sobretodo, puede capturar el voto del candidato díscolo. De eso se trata ¿o no?
La renuncia de la mesa de Camilo Escalona en el Partido Socialista debiera producirse hoy día. ¿No es en este partido desde donde emergieron cuatro candidaturas alternativas en la Corcertación? Si la renuncia no ocurre, hay que olvidarse de un acercamiento con el díscolo candidato y olvidarse del triunfo de Frei. El otro cambio se impondrá.

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