¿Reprivatización de los ascensores?
El movimiento que se ha generado en la ciudad en reacción a la actividad irregular de sus ascensores y funiculares, que han liderado las Juntas de Vecinos de los cerros Florida y Bellavista (ver artículos en portal), ha despertado viejas ambiciones en los emprendedores del turismo de la ciudad de Valparaíso en el sentido de explotar el recurso patrimonial más valioso de Valparaíso. ¿Qué más prestigioso que tener la administración de un ascensor centenario que es el símbolo de la ciudad chilena más admirada en el mundo? En el decano de hoy lunes 15 de junio, Todd Temkin, propietario del restaurante "Gato Tuerto", refrendado por Ian Thomson, propone ni más ni menos que el Estado compre los ascensores a los privados, los arregle para, luego, nuevamente entregarlos en concesión a privados pero con condiciones de funcionamiento. Thomson habla, además, de subsidio público para los ascensores deficitarios.
Sin embargo, la ciudad no necesita la explotación turística de los ascensores, sino su desarrollo integral como medio de transporte. Sería desaconsejable repartirlos entre operadores turísticos cuando lo que necesitamos es lo inverso: la profesionalización. Como medio de transporte de plan a cerro, como mecanismo para desincentivar el uso de vehículos particulares, como alternativa de interconección de la red de transporte tradicional -como lo es el sistema de tren y trolebuses- la ciudad necesita un sistema integrado manejados por manos expertas (ver otros artículos en este sentido en portal). La ciudad, en suma, necesita un sistema de trasporte integral, que pueda hacer economías de escala, que pueda coordinarse con los otros medio. El turismo puede beneficiarse indirectamente con el buen desempeño y mantención de los ascensores y funiculares pues en la medida que funcionan la ciudad se enriquece desde todo punto de vista incluido el turístico. ¿Qué tal si le damos la tarea a MERVAL?

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