Cabildo Patrimonial 2010: Boletin reunión 14 de Junio
Con la asistencia de los panelistas y del concejal Alberto Neumann se da inicio a la reunión de hoy, a la que se excusó de asistir la concejal doña Marina Huerta.
El tema de hoy es desarrollo portuario. La primera exposición sobre el tema estuvo a cargo del ingeniero Alejandro Espinoza, vice-presidente del Colegio de su orden, quien reivindica el valor de Valparaíso como bahía natural, la que es propicia para realizar un conjunto de actividades, incluyendo las portuarias, recreatvas, pesqueras, etc. en la medida que sean organizadas mediante una adecuada e inteligente planificación portuaria. Sin embargo, la premisa que no debe olvidar ningún planificador es que la actividad principal de Valparaíso, aquella que más le conviene por el impacto económico-social, es la portuaria. De acuerdo a estimaciones que él realizó en su momento, por metro lineal de terreno portuario se mueven cien mil dólares anuales de carga. La preeminencia de la actividad portuaria sobre otras posibles fue confirmado por una recomendación de expertos de las Naciones Unidas que recomedó categóricamente a los Estados de evitar perder terrenos portuarios (sobre todo cuando éstos son escasos como los nuestros, agregará el ingeniero Francisco Soto) como el caso de nuestra ciudad puerto, pues ello implicaba hipotecarle a las generaciones futuras nuevas expansiones.
Según su punto de vista, nuestro puerto deberá prontamante plantearse seriamente su expansión pues las datos duros indican que está copando su máxima capacidad operativa. Cuando la capacidad portuaria es regularmente utilizada en más del 60% durante un constante período de tiempo, el puerto requiere expandirse. Y Valparaíso, sostiene Espinoza, ya ha llegado a este punto. ¿Por qué no tenemos entonces un plan de expansión portuaria y, en cambio, estamos pensando en hacer radicar en sus activos proyectos de tipo inmobiliario y comercial? No cabe otra respuesta que entender que para las autoridades centrales del país, que son las que comandan el tema portuario, no creen en las potencialidades de nuestro puerto. Sí las tienen, en cambio, en San Antonio para el cual se avisora una expansión racional de acuerdo a estudios preliminares que ha estado realizando desde hace años. Valparaíso deberá retomar esta senda de anticiparse a los acontecimientos pues, desafortunadamente, los proyectos respecto de puertos demandan de lustros para prepararlos.
En la segunda parte de su exposición, Alejandro Espinoza vaticina un aumento del movimiento portuario de la ciudad y una creciente colaboración entre los puertos de la región. Piensa que si a la larga se construye el ferrocarril de baja altura y se conecta Los Andes y Mendoza en forma expedita, los puertos de Valparaíso y Quintero podrían beneficiarse enormemente y dificulta este movimiento pueda dirigirse a San Antonio pues supondría que los camiones tengan que cruzar Santiago. San Antonio puede en cambio fortalecerse como puerto de Santiago. En ese espíritu presenta sus ideas en torno a cómo maximizar el uso del borde costero y hacer compatible la pluralidad de usos. En el cualquier caso, la idea del proyecto Mall Plaza no es buena porque supone dividir el puerto en dos (a pesar que tendremos que usar el borde norte y el sur para faenas portuarias) colocando un tapón inmobiliario en el medio.
Hace uso dela palabra enseguida Patricia Beltrán, de Cooperativa Territorio Sur, quien complementa la exposición técnica portuaria anterior con una aproximación histórica del proyecto de uso plural del borde costero y de la idea de aprovechamiento ciudadano de terrenos hasta ahora reservados a usos marítimo-portuarios. Desde hace alrededor de una década se está hablando de estos temas, y se indica que el hito con el que comienza fue el Cabildo ciudadano convocado a principio de los noventa por el Alcalde Hernán Pinto. De acuerdo a información adicional agregada por el Concejal Neumann, presente en la sesión de hoy, el citado Alcalde suscribió convenio con la Empresa Portuaria de Valparaíso para impulsar conjuntamente un proyecto de recuperación del borde costero en el que el Municipio se comprometía a modificar el plano regulador comunal para facilitar tales fines no portuarios.
En la actual idea de nuestra bahía, prosigue Patricia Beltrán, conviven cinco áreas diferenciadas, a saber: Terminal Uno con cinco sitios de atraque que administra el operador TPS; Terminal Dos, correspondientes a sitios seis a ocho denominado "Espigón" que está en carpeta para licitarse aun cuando hay disputa pues TPS busca ampliar su operatividad en circunstancias que los tribunales han dispuesto que TPS no puede hacerlo por una cuestión de libre competencia; el VTP o terminal de pasajeros de cruceros ubicado en antiguos almacenes Simon Bolívar que está entregado en concesión a AGUNSA por treinta años; el molo de abrigo que administra la Armada de Chile; y, por último, el área sector Bellavista considerada por el proyecto Mall Plaza para actividades comerciales y recreativas. Este último sector es una novedad si consideramos que el uso turístico había estado circunscrito hasta ahora al muelle Prat. Tuvo un estudio técnico (San Martin y Pascal) y un impulso en un seminario sobre el Puerto de Baltimore organizado por la Fundación Valparaíso. El año 2003 se incorpora el proyecto de rehabilitación en la Caleta Portales (con problemas técnicos hasta ahora), el Paseo Wheelright en funcionamiento hasta hoy y el VTP de funcionamiento discontinuado. Por últimos, fueron hitos muy relevantes la aprobación en 2004 por el Concejo Municipal del seccional Barón que consagró normativamente un posible uso comecial y residencial. La expansión de Placilla y su uso como puerto seco, el camino La Pólvora y el acceso sur terminan por configurar un proyecto portuario que concentra el puerto hacia el sur (sector San Mateo) y actividad turística hacia el norte (en dirección a Barón).
Mención aparte mereció el análisis del período del Presidente Lagos cuando crea inmediatamente de iniciado su mandato la Comisión Presidencial Plan Valparaíso que buscaba revitalizar la ciudad y reconvertir su paulatino dacaimiento. Esta política pública pone énfasis en la reconversión turística y cultural de Valparaíso pero no hace igual esfuerzo en expandir el puerto. Consultado el Ingeniero Espinoza y luego ratificado por el Concejal Neumann, se piensa que detrás de esta indisimulada apatía hacia el puerto de Valparaíso se esconde una decisión política implícita de privilegiar como principal puerto de la República a San Antonio.
Termina su didáctica exposición diciendo que no es verdad que Valparaíso no tenga una política de desarrollo portuario. La puesta en marcha del Espigón traería aparejado el aumento del 24% de la capacidad portuario de la ciudad-puerto (inversion estimada de 350 millones de dólares puestos por privados que liciten) y se plantea en la actualidad la expansión portuaria hacia Yolanda Barón con acceso por Cabritería. Lo que llama la atención que en el medio se piense en una proyecto comercial inmobiliario pues, como ha dicho, actuaría como tapón. Lo normal sería, complementa el ingeniero Espinoza, pensar en una continuidad lineal para la circulación de vehículos de carga entrando por Cabritería y retirándose por el acceso sur. Sin embargo, a pesar que objetivamente se trata de un nudo complicado de resolver, culmina Beltrán, en la ultima versión de la política de borde portuario de la región se señala que el único motivo de tensión es por el uso de la Caleta Sudameriacana.
A la hora de incidentes, el concejal Neumann, luego de expresar sus coincidencias con el ingeniero y expresar algunas observaciones a la aproximación histórica desarrollada por Patricia Beltrán, dice que el problema del puerto no es técnico pues, tal como ha había planteado el señor Espinoza, hay alternativas de desarrolo portuario en la ciudad. El problema es de tipo político pues, sostiene, que desde hace algunos años a esta fecha se ha venido expresando una voluntad de convertir la ciudad en un VALPU-PICHU (en clara alusión a la ciudad sagrada de los incas) es decir una ciudad con historia pero sin uso para las generaciones actuales. Propone en cambio que el Estado desarrolle una nueva política portuaria de carácter nacional que fije una armoniosa colaboración entre los puertos pues todos ellos requieren tarde o temprano de expansión. El concejal dice que ha pesar de sus promesas, Mall Plaza no ha presentado a la Municipalidad un proyecto de remodelación del borde portuario concesionado lo que confirma que su materialización sigue siendo materia de show mediático. Por su parte, Daniela Vargas plantea que, nuevamente, nos encontramos el mismo problema advertido en otras reuniones cual es la ausencia de una adecuada planificación sistémica de Valparaíso. Kuka Quezada, vice-presidenta de la Junta de Vecinos del cerro Alegre, explica en conjunto de acciones, en especial jurídicas, a las que ha estado avocada por años el Comité de defensa de Valparaíso y que han consistido entre otras en alegar la ilegalidad del contrato de concesión en favor de Mall Plaza y la modificación del plano regulador. Cosme Caraggiolo, dirigente nacional de los pescadores artesanales, secundado en este sentido por Francisco Marín, secretario de la Corporación Parque Cultural Ex Cárcel, plantean su temor por la suerte de los pescadores artesanales del país amenzados por años por la pesca de arrastre. Solicitan que Cabildo Patrimonial 2010 ponga atención no tan sólo al problema del bordemar hacia adentro (puerto) sino también del bordemar hacia afuera y denuncian que una ley promulgada a días del cambio de mando establece un régimen de concesiones que en la práctica está privatizando un bien nacional de uso público como son las aguas del océano.

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