Confirman que cooperativismo es viable
En la reunión de ayer de Cabildo Patrimonial 2010 tres destacados promotores del cooperativismo en el ámbito habitacional de la zona confirmaron que es viable y enteramente conveniente enfrentar la tarea de reconstrucción y reparación posterremoto mediante la articulación de la comunidad organizada -que es un capital que dispone la ciudad-, los subsidios públicos que otorga el Ministerio de Vivienda y Urbanismo, empresas constructoras y la banca, de ser el caso. Michael Bier, arquitecto austríaco y profesor de la Univesidad Andrés Bello, fue enfático en señalar que no es racional expandir el radio urbano de Valparaíso si el plan de la ciudad y donde circula la inmensa mayoría de sus habitantes se encuentra abandonado, deshabitado pese a poseer un enorme potencial habitacional. Minutos antes el concejal Jaime Barrientos había expuesto su idea que la habitabilidad del plan no estaba puesta en cuestión con la expansión de la ciudad pues ambas cosas eran compatibles. Para Bier, en cambio, considerando los recursos escasos de la ciudad, es necesario que la ciudad tome una opción de desarrollo urbano que, en su opinión debería buscar aprovechar sus recursos disponibles y a la mano, con buen equipamiento y servicios. Haciendo una analogía, la idea de expandir Valparaíso es como aquel propietario que compra un segundo vehículo para abandonar en el garage el primero.
Cristian Amarales es un dirigente social formado en la ONG TAC del cerro Cordillera quien transmitió en el Cabildo la experiencia de pobladores de este histórico cerro que fueron capaces de ir paulatinamente valorando su entorno patrimonial y actuar en contra de la expulsión de los habitantes históricos propi del "business" patrimonial generando proyectos cooperativos -con apoyo financiero nacional e internacional- para reparar inmuebles colectivos, como fue el caso memorable de la Población Obrera. En este modelo de cooperativismo los vecinos no cambian de barrio ni siquiera de inmueble sino que se organizan para el desafío de reparar sus propiedades y continuar habitando los lugares de siempre.
Distinta es la experiencia del cooperativista de renombre Juan Faúndez para quien en su modelo los socios de una cooperativa cerrada generan una nueva idea de habitar y aprovechan las oportunidades de los menores costos asociados a la economía de escala. Compran conjuntamente un terreno en un lugar que los socios deciden, diseñan un proyecto, buscan la manera de financiarlo y encomiendan las obras a alguna empresa constructora. Así han nacidos las cooperativas como Arco Iris en Chorrillos.
Más allá del modelo concreto que se escoja, el plan de Valparaíso necesita de un esfuerzo gubernamental de generar nuevos proyectos constructivos de pequeña escala -evitando a toda costa las torres- que dé una nueva habitabilidad para la ciudad que queremos.

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