Congreso de Zonas Patrimoniales en Valparaíso
Antes de ayer viernes se dio inicio al encuentro porteño de la Asociación chilena de barrios y zonas patrimoniales con una buena concurrencia (cercana a las sesenta personas) reunida en el Liceo Técnico Femenino de calle Independencia esquina avenida Francia. La actividad prosigue durante el día sábado en el mismo recinto con énfasis en el trabajo de discusión grupal.
En la inauguración de antes de ayer dio la bienvenida Rosario Carvajal, quien lidera la asociación, quien aprovechó de exponer a los asistentes el sentido del movimiento nacional de defensa de los barrios patrimonales y la agenda de temas y propuestas que ha estado colocando en el debate nacional. A su juicio, la participación ciudadana es la vía adecuada para promover la definición, protección, gestión y goce de los bienes patrimoniales en los cuales viven, pues el patrimonio no se agota en sus valores arquitectónicos, históricos y económicos.
A reglón seguido le tocó el turno al historiador de la Universidad de Viña del Mar Pablo Aravena quien enfatizó la importancia de sacar el tema patrimonial de las manos de los especialistas (historiadores del arte y arquitectos, en especial), y ponerlo al servicio de un proyecto político de futuro. Él ha venido insistiendo que el tema patrimonial no debe entenderse como una valoración del pasado sino como un proyecto político de futuro que, hoy por hoy, tal como está planteado por e Estado, está al servicio de intereses comerciales. Tampoco le parece bien el abuso del concepto de identidad, sobre todo cuando no lleva aparejada una reflexión de fondo acerca de qué somos o qué queremos ser. Por ejemplo, en el discurso oficial del patrimonio porteño se ha tendido a debilitar la memoria de las poblaciones obreras y de la actividad portuaria con el propósito de faciltar un proyecto turístico patrimonial.
Finalizó el encuentro con la intervención de Pablo Andueza, ex presidente de esta Junta de Vecinos, en la trató de explicar cómo ha sido posible por las autoridades sostener un discurso patrimonialista (acompañado de un dispositivo jurídico protector de los bienes culturales y de un millonario aporte financiero por el Estado central), pero al mismo tiempo, generar condiciones adecuadas para inhibir los efectos de la protección y dar de esta forma manga ancha a la inversión privada, cualquiera sea ésta, aun reñida con los fines patrimonialistas. Ello ha sido posible por factores ambientales: pobre tradición conservacionista del país, y estimulado por el déficit crónico de la Municipalidad. Perono es menor la importancia, dijo Andueza, del departamento de obras municipales quienes han puesto en marcha un conjunto de prácticas abusivas destinadas a enhibir la protección patrimonial sin cuestionar el dispotivo oficial de protección.












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