Dieciocho chico en el cerro
Acogiendo una gentil invitación de la directiva de la Junta de Vecinos medio centenar de vecinos del cerro se reunieron al mediodía de ayer en el Colegio Mar Abierto. Pudieron degustar unos exquisitos choripanes que preparó Il Cavaliere "el parrillero", que en la ocasión, además, estrenó a su flamante nueva novia. "Se las trae este caballero", comentaba alguna señora mientras disfrutaba su sabroso sandwich chilensis, sin aclarar si lo decía por la novia o por su talento parrillero.
"Poto y calzón" (disculpen la expresión poco castellana) parecía la dupla Oscuro Can y la Piquetera mientras se paseaban entre los comensales resolviendo todos los problemas prácticos que supone este tipo de eventos sociales. No por nada ocupan los más altos cargos en la nueva directiva de los vecinos del cerro. "Estamos esperando que llegue el electo presidente del los vecinos del cerro Alegre", comentó la Piquetera, quien a la postre tuvo que quedarse con los "crespos hechos" pues, una vez más, los chiquillos del Alegre se dejaron querer.
Los restantes miembros de la directiva optaron por un perfil menos llamativo pero no por ello menos eficaz. La Pepita, parecía "La Hormiguita" distribuyendo choripanes y licores o gaseosas, incluyendo en este servicio la entrega "a domicilio" para los vecinos más tímidos que se ubicaban en los lugares más escondidos del Colegio pensando así que podrían evitar el exceso de vida social que trae inevitablemente consigo estos acontecimientos corporativas. Los panes dulces y küchen vinieron por cierto de la mano de la Dama de la Pancarta quien demuestra, una vez más, que cuando tiene las manos libres es capaz de hacer los dulces más sutiles y deliciosos. Además ella se encargó de soltar la plata para que el Oscuro Can hiciera las compras, previa firma por cierto de tres documentos que atestiguaran tal desembolso.
No podemos terminar esta breve crónica pequeñodieciochera sin antes referirnos a Carlitos, nueva adquisición de la directiva, quien tuvo a su cargo la compañía musical del dieciocho ofreciendo un continuum de música foclórica de primer nivel que sonaba a las mil maravillas en los equipos de la Junta de Vecinos. Nostálgico de las "Empanadas y el vino tinto", propuso a uno si creía que era el momento de poner al Quilapayún, a lo que su renovado compañero que era mejor, en cambio, dado el contexto país, que pusiera la "Pérgola de las Flores".

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