Diez elefantes se balanceaban
No tenemos palabras más que de tranquilidad ante el anuncio del PRDUV de rebajar la magnitud del proyecto del Mercado Puerto de Valparaíso. De una reducción de escalas en las intervenciones en zonas patrimoniales habíamos ya vivido a propósito de las modificaciones en el proyecto de Centro Cultural Ex Cárcel (reemplazando el megacentro Niemeyer por un proyecto menos invasivo) y de la Plaza Sotomoyor (desmontando la escenográfica transformación al estilo Miami Beach). Más allá de las dimensiones mismas, el cambio importante dice relación con opciones ideológicas más de fondo: cuáles son los atributos de nuestra ciudad que queremos preservar ante la invitación modernizadora que llama a pensar a las ciudades en función de la privatización de los espacios públicos y en la expansión de las lógicas de consumo. Las acciones que promueven la defensa de los actores tradicionales de la ciudad, como por ejemplo la preocupación del Alcalde Castro por los locatarios del Mercado Puerto, la valorización de los ascensores y de sus trabajadores especializados, el espacio para ferias y mercados pupulares, son muy positivas. Así mismo, la promoción de espacios de discusión pública sobre la ciudad, como cabildos, foros, universidades, talleres y capacitación, resultan imprescindibles para complementar las actividades de negocio.
Como dijo en una oportunidad quien fuera presidente del Colegio de Arquitectos de la ciudad, Juan Mastrantonio, Valparaíso necesitaba que las cosas volvieran a su lugar.
Es la hora entonces de replantear los últimos estertores a los que nos llevó Plan Valparaíso, esa especie de estupor megalómano en el que caímos unos por acción y la mayoría por omisión. Es hora de discutir, en honor a los atributos que reconocemos a nuestra ciudad, el proyecto del borde costero. También es el momento de repensar si los carnavales, la fiesta de los mil tambores y el año nuevo junto al mar son las verdaderas fiestas que necesitamos.

Comentarios
2 comments postedMuy bien escrito. Me pliego totalmente y difundo. Ah...eso si , doy fe que la fiesta de año nuevo siempre fue una buena celebracion ,popular ,medida ,de gran comunion entre vecinos EL PROBLEMA ES LA ESCALA. Chantal
No tengo antecedentes de los detalles de la reducción del proyecto de remodelación del Mercado Puerto. Agradecería que me los hicieran llegar. Sin embargo, estoy en desacuerdo con la satisfacción expresada en el ilustre portal de la Junta de Vecinos del Cerro Concepción por esta lamentable noticia. El proyecto del mercado puerto, hasta donde tengo información, contemplaba la permanencia de los locatarios actuales, la habilitación del tercer piso para exposiciones, seminarios y encuentros y una cafetería en el cuarto piso, ninguna de estas acciones modifican sustancialmente la apariencia ni la función del Mercado Puerto, por el contrario lo potencian como un imprescindible eje de la revitalización del alicaído Barrio Puerto de Valparaíso. Es un proyecto incomparable a la megalomanía intrínseca al proyecto Niemeyer o la remodelación de la Plaza Sotomayor. S.S.
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