Dosificación milimétrica
La Concertación practicó durante los últimos dieciséis años una rigurosa distribución de cargos mediante cuotas asignadas a cada partido politico, en forma proporcional a la representatividad electoral o según los números a los que llegaron en negociaciones interpartidos. A nivel parlamentario, si bien se atenuó esta dosificación milimétrica, no ha operado una modalidad muy distinta sólo que en este caso la distribución milimétrica fue de candidatos de lista (solamente dos a causa del sistema electoral binominal imperante), y que en esta última vuelta incorporó también al Partido Comunista). A nivel regional, los intendentes, gobernadores y los candidatos a alcaldes fueron seleccionados usando el mismo procedimiento, y esto se repitió en la gerencia de las empresas publicas, las secretarías regionales ministeriales, etc.
Ahora bien, seamos prudentes a la hora de enjuiciar el cuoteo político. Si bien es cierto que disminuye significativamente la competencia política y aleja, por lo tanto, la política de los ciudadanos que la ven como una antesala de componendas y arreglines, por otro lado confiere una cohesión a la clase dirigente para hacer un gobierno resolutivo. Durante estos años, sin ir más lejos, autocomplacientes y autofragelantes, todos concertacionistas, habían ido adelante. Se logró alinear, así mismo, la capital con las regiones y con los municipios, como si tratara casi de un pacto de sangre. ¿No es acaso esta pétrea unidad la que hizo que la ciudad de Valparaiso no cuestionara seriamente sacrificar el crecimiento del puerto y contentarse con la gestión del patrimonio cultural? ¿Qué otra circunstancia explica la instalación de un proyecto con escaso arraigo social como el llamado PRDUV, antes Plan Valparaíso?
Ahora bien, visto del punto de vista del ciudadano, la cohesión de la clase política es vista, al contrario, como un mal: arrogancia, desinterés por los problemas de la gente, mercantilismo extremo. Portuarios, defensores del patrimonio, locatarios del Mercado Puerto, jovenes de la ex carcel, vecinos del cerro Concepcion, del Almendral o del cerro carcel, profesores, por citar a activas organizaciones ciudadanas de esta ciudad, sienten que la política es un mundo que no les pertenece. Y la verdad sea dicha: la política ha operado en forma exagerada al servicio de la propia política.
El malestar ciudadano no puede desoirse tan fácilmente. Su viabilidad depende en larga medida del apoyo expreso o tácito de los electores. La emergencia en forma muy vistosa en las pasadas elecciones presidenciales de los candidatos discolos puede entenderse como un intento congruente con la necesidad social de mayor sintonía y no está todavía claro si los partidos tradicionales se pondrán en campaña para emprender reformas estructurales que coapten esta tendencia.
En lo que concierne al nuevo gobierno, según lo que hemos visto en la composición del cuerpo de ministros, subsecretarios y nombres de los Intendentes que se han escuchado, el presidente electo ha optado por suspender la dosificación milimétrica interpares en favor de la selección por competencia técnica y por un perfil empresarial. ¿Quiere decir que la vinculación de la ciudadanía a la política esté garantizada? No necesariamente. Para que la unidad político-social funcione requiere, evidentemente, de vasos comunicantes entre técnicos y ciudadanos, tarea que cumplen, bien o mal, los políticos. Este grupo, además, ha demostrado una gran capacidad de autodefensa, de manera que no sería extraño que la prescindencia partidista del presidente sea moligerada en el futuro aunque abre posibilidades para una rediseño del sistema político chileno en su conjunto. Se corre el riesgo que los políticos pueden pasarle la cuenta en el parlamento.
En suma, la dosificación milimétrica continúa siendo un problema sobre el cual el sistema político debiera actuar en miras a introducir mayor competencia en la politica, introducir mayor margen de incertidumbre en los resultados electorales y renovar el sentido para participar en los asuntos publicos. Beneficia a todos (derecha e izquierda) el mejor funcionamiento general del sistema politico. Enríquez-Ominami hizo ya su propuesta, la que habrá que debatir: seleccion de candidatos a través de primarias obligatorias (sea en los conglomerados o en los partidos). Otra propuesta: reemplazar el sistema binominal, por ejemplo, por uno trinominal, aun al precio de tener que aumentar el numero de honorables.

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