El gigante confucionista
A proposito de la visita del Dalai Lama a Washington durante esta semana, los paises occidentales han estado reflexionando sobre el impacto que podra traer a sus paises la emergencia de China como la primera economia mundial. Una de las noticias mas comentadas de los logros del pais asiatico corresponde al aumento vertijinoso de la inversion estatal en ciencia y tecnologia la que se encarama a cerca del 3% del presupuesto nacional superando de esta manera a la de los norteamericanos. China no exportara tan solo bienes y servicios mas tambien conocimiento, lo que no es poco. Por otra parte en Nueva York se inicia una ultima ofensiva china, esta vez en el plano cultural donde los resultados aparecen a juicio de los entendidos como los mas dudosos, con el posesionamiento de la figura de gran intelectual Confucio (500 a.C.), en el cual el regimen chino se apoya en vez de insistir en la impopular herencia politica marxista que promovio durante la mayor parte del siglo XX.
Lo que esta en juego de manera central en la apuesta china, y que causa la mayor inquietud en los paises occidentales, es que por primera vez desde el fin de la Guerra Fria se empieza a hablar de una formula politica y economica creible y alternativa al capitalismo liberal, el cual parece para muchos ser menos magnifico de lo que se pensaba que lo era hace diez anos. El socialismo de mercado (asi se ha llamado a la formula china que mezcla totalitarismo politico y liberalismo economico) puede exhibir un crecimiento economico espectacular, incluso generar incentivos a las personas como los miles de cientificos que estan retornando al gigante asiatico, sin tener que reconocer simultaneamente libertades en otros planos, todas las cuales se mantienen bajo el ferreo control del Partido Comunista.
No es ciencia ficcion, sino una realidad perceptible, que en torno a China, con Rusia, probablemente Iran, incluso Venezuela en nuestro contexto regional, comieza a darse forma lentamente a una reorganizacion del orden economico y politico mundial del cual hablaremos por muchas decadas. Mientras Occidente probablemente siga defendiendo la eficiencia de la mano invisible de Adam Smith (evitar al maximo el dirigismo del Estado...aunque no tanto), China y sus aliados defenderan el rol rector del Estado, ya no para honrar a la clase proletaria como antano, sino a las virtudes publicas confucionistas de un gobierno recto, generoso, impersonal y siempre paternal con los suyos.

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