"Entre platillo y bombo"
Que desagradables se ven las calles del Cerro Concepción entre autos, maceteros, pizarras, murales, dibujos, letreros, colores chorreados, toldos plásticos, basura y otros.
Cada día que pasa, el Cerro se encuentra más sobrecargado de objetos que lo hacen totalmente pesado a la vista, perdiendo el equilibrio natural general. Esto es lo que las Autoridades Patrimoniales deberían haber supervisado para evitar que se transforme en un barrio atorado de imágenes peligrando en si mismo el respeto, el respeto en general. Por eso que amanece a menudo orinado, defecado, con billeteras, pedazos de ropa, aros y otras prendas. A los turistas extranjeros les encantará venir a observar este mercado.












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