Evaluación de seis años de declaratoria
El seminario del DUOC fue todo un éxito no tan sólo por la concurrencia (que ha de haberse acercado a cien personas), sino también por el debate que se generó durante la jornada matutina. Empezó el seminario con una presentación del nuevo Director del PDRUV, Carlos Parr, quien dió impresiones personales generales acerca del patrimonio de la ciudad que perfectamente podrían haberse resumido más. Deslizó que no es justo cargar sobre el PDRUV todos los males de la gestión patrimonial porteña y anunció que, muy próximamente, comunicarán a la opinión pública cuáles proyectos serán priorizados y cuáles quedarán en lista de espera. (¿Estará entre ellos la repavimentación de los tricerros?, se preguntó a Elena Robles off the record. No lo sabe. Piensa que sí estará porque ya tiene adelantadas aprobaciones de entes públicos como Serviu). Replicó, caballerosamente, Gonzalo Ibáñez quien le dijo: "Obras son amores, no buenas razones".
Enseguida, tomó la palabra Macarena Carroza y un conservador de la Fundación Crea, quienes hicieron una emocionante presentación del trabajo de restauración que realizaron de las doscientas y tantas obras pictóricas de la colección Baburizza. No hay duda, comentó la profesora de Arte Loreto González, que han hecho un trabajo serio. Terminaron su exposición con una muestra de fotografías de óleos restaurados con fondo musical mostrando cómo recibieron las pinturas del Municipio y cómo, años después, éstas fueron entregaron al Alcalde Pinto para que pasaran a ser colgadas en los salones del Congreso Nacional. De alto vuelo la presentación. Se aclararon algunas dudas de los asistentes quienes querían saber del destino de la biblioteca de Joaquín Edwards y el mobiliario de Baburizza. Carlas Lastarria, curador municipal, despejó un par de dudas: no existió tal mobiliario de Baburizza y la biblioteca está a salvo.
El presidente de la Junta de Vecinos, después del merecido café, fue el siguiente en intervenir exponiendo una mirada crítica de la gestión del patrimonio de la ciudad de Valparaíso. Adelantó que, salvo que se haga una profunda rectificación ahora, la evaluación de la UNESCO no será buena para las autoridades. Torres de edificios de altura, violaciones a normas urbanísticas en zona protegida, éxodo de los habitantes de tricerros, incumplimiento de normas de zona típica, falta de plan director, ausencia de programas de protección civil, serán algunos de los cargos que se formularán en contra de nuestras autoridades locales. Abogó entonces por un acuerdo político de la ciudad, que sea previo a cualquier otra cosa, que incluya a aurtoridades, emprendedores y sociedad civil, respecto de lo que se quiere hacer con el patrimonio cultural. Aparte de preservarlo por cierto. (¿Más negocios?¿Más habitabilidad?¿Más ciudado con espacios públicos?).
Por último, intervino la encargada de la Oficina de Patrimonio de la Municipalidad, P. Kaplán, quien reforzó los objetivos y propósitos de su gestión que ya conocíamos suficiente. Reconoció algunos errores planteados por el público y los expositores, y, para "pagar" sus culpas, anunció, para enorme sorpresa de los dirigentes vecinales, que comenzaría, ahora sí, el estudio de capacidad de carga del cerro Concepción (ver artículo anterior de este portal). Cerró el encuentro el ex secretario de la Junta de Vecinos Gonzalo Ibáñez resumiendo lo dicho en la jornada (poniendo sutil énfasis en el cerro) prometiendo que este tipo de actividades se repetirán.

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