Fuerte ajuste fiscal
La elaboración del presupuesto anual debería ser una ocasión para discutir
en profundidad las políticas fiscales a seguir. El proyecto enviado no cumple
con este requisito esencial. Si se quiere destacar una idea reiterada
insistentemente, y difundida desde hace años por Sebastián Piñera, es que el crecimiento del gasto
público debería ser inferior al de la economía. De allí la propuesta de aumentarlo en términos reales en
5,5%, cuando se estima que el producto se incrementará en 6,1%. El objetivo de fondo en ese
planteamiento es reducir la presencia del Estado. Por ello, los mayores ingresos a producirse el próximo
año con relación al gasto permitido por la regla fiscal se destinarán a reducir el déficit estructural. No
hay planteamientos orientados a modificar la estructura productiva del país, revertir el proceso de
desindustrialización y ni siquiera se dirige a enfrentar la difícil situación de las elevadas víctimas del
desempleo estructural o la implementación de la ampliación del postnatal.
Presupuesto 2011 proyecta fuerte ajuste fiscal
Sebastián Piñera, al comentar el proyecto de ley presupuestaria para el año 2011, manifestó
que “es sano plantear como norma general que el crecimiento del gasto (público) no supere el
crecimiento del Producto” (03/10/10). Esta formulación la ha efectuado en las más variadas
circunstancias, incluso en la Enade 2008 cuando la economía nacional se encontraba en
recesión1, mostrando así que en su enfoque la dimensión del gasto público no tiene ninguna
relación con las circunstancias del ciclo económico. Los hechos demostraron que el estímulo
fiscal decidido a comienzos de 2009 fue necesario para sacar a la economía de la caída en la
actividad experimentada. De haberse seguido la recomendación de Piñera el curso descendente
habría sido aún más profundo.
En esta oportunidad lo hace cuando en 2011 debe continuarse enfrentando las consecuencias
del terremoto y maremoto del 27 de febrero y todas las estimaciones oficiales muestran que es el
año en que los recursos destinados a la reconstrucción deben emplearse en mayor medida. Por
lo demás, aumentos transitorios de impuestos destinados a su financiamiento – como el de
utilidades a las empresas -, crecen este año. Se requiere conocer el monto de los recursos
destinados en la ley de presupuestos a este propósito. Felipe Larraín declaró que el gasto
destinado a la reconstrucción no fue consignado expresamente, debido a que “no existen dos
Chile, no hay un país con terremoto y otro sin terremoto. Por lo tanto, - añadió -, tenemos que ir
responsablemente al Chile completo, con sismo, y eso significa que tenemos recursos limitados
para cubrir las necesidades de reconstrucción y aquéllas del programa del Ejecutivo” (04/10/10).
En otras palabras, se obtuvieron recursos específicamente para la reconstrucción, pero ellos
1 Véase, Crisis mundial: ¿recesión o depresión?, Lom 2009, Págs. 145-148.
Carta Económica 10 de Octubre de 2010
10 de Octubre de 2010
ahora se diluyen en el presupuesto general. Obviamente hay un único presupuesto y el país es
un todo, pero ello no es contradictorio con que se precisen los recursos destinados a la
catástrofe, para lo cual se obtuvieron fondos específicos. Es una norma básica de transparencia
y para enfrentar una emergencia desde luego no superada.
Se puede concluir que un objetivo prioritario presupuestario permanente de Piñera es
reducir la presencia del Estado en la economía y ello busca materializarlo en un año en que el
accionar público es particularmente necesario. El aumento del gasto proyectado para el 2011 es
de 5,5% real con relación a la ejecución presupuestaria estimada de 2010, la cual hasta el mes de
agosto se encontraba fuertemente subejecutada con relación a las estimaciones oficiales
anteriores. Por ello se redujo la expansión del gasto en 2010 de 9% a 7,8%, que es el parámetro
fijado para calcular su incremento en el año próximo. Las cifras de ejecución presupuestaria
llaman profundamente la atención, particularmente por ser el ejercicio de inicio de la
reconstrucción lo cual debería implicar un aumento del gasto público. Muestra que ya este año
se procedió a apretar el nivel del gasto público.
En enero – agosto hubo un incremento acumulado, en comparación con igual lapso de 2009,
cifrado en 2,9% y la inversión pública – en un año de reconstrucción – anotaba hasta el octavo
mes del año una caída real de un 10%. Más aún, después de un elevado incremento en abril de
10,6% en doce meses, el cuatrimestre mayo – agosto muestra una ejecución presupuestaria
reiteradamente de cifras negativas.
Ejecución presupuestaria a agosto 2010
(Fuente: Dipres. Porcentaje de variación 2010/2009)
Mes % Mes % Mes %
Enero 8,8 Abril 10,6 Julio -2,1
Febrero 5,1 Mayo -1,2 Agosto -2,5
Marzo 1,4 Junio 4,2
“(…) en el tercer trimestre – manifestó Alberto Arenas, ex director de Presupuestos – el gasto
público será cero o negativo. Aún con un esfuerzo sumamente importante de ejecución en los
últimos meses, yo creo que el crecimiento del gasto – añadió – va a estar en torno a 4,5% o 5%”
(05/10/10). De ser así, las estimaciones entregadas serían equivocadas, la eficiencia para manejar
el presupuesto se vería aún más cuestionada y el incremento en 2011 sería mayor.
Los ingresos estructurales permiten un porcentaje de crecimiento más alto. El indicador de
tendencia del metal rojo fue aumentado de US$ 2,13 a US$ 2,59, en un 21,6%, mientras que el de
crecimiento de la economía subió de 4,2% a 4,8%, en un 14,3%. Eso conduce a que los ingresos
estructurales aumenten bastante más que el 5,5% de incremento real anunciado en el gasto. Más
aún si se añade los recursos extraordinarios obtenidos para la reconstrucción. El proyecto
estima un precio promedio del cobre en 2011 de US$3,24. Dado que el indicador de tendencia se
fijó en US$ 2,59, el excedente no gastado generado de esta manera es apreciable destinándose en
el proyecto a reducir el déficit estructural. Lo mismo acontecería con el crecimiento económico,
cuya expansión el próximo año se estableció en 6,1% siendo el indicador de tendencia un 4,8%.
En 2011, año en que deberá efectuarse el mayor gasto por la reconstrucción, tendrá lugar el
ajuste fiscal más fuerte. Es claramente una incongruencia. ¿Tiene alguna explicación, por
ejemplo, la insistencia para generar recursos a través de un mayor gravamen “voluntario” al
resultado operacional de la gran minería del cobre que no sea prolongar los años de
invariabilidad tributaria?
En definitiva, con las cifras oficiales entregadas dichos fondos adicionales se destinan en no
poca medida a reducir el déficit estructural, que de acuerdo a las proyecciones oficiales
disminuiría a un 1,8% del producto. Y el objetivo es llevarlo al término de la actual
administración a 1% del PIB. En 2010 se reduciría en un punto porcentual y el próximo año en
0,3 puntos porcentuales. La “holgura asociada a mayores ingresos estructurales – precisó el
ministro de Hacienda -, (…) será utilizada en forma significativa para acotar el importante
déficit estructural que hemos heredado (…)” (04/10/10). ¿Cómo entender los dramáticos
llamados para propiciar aumentos de ingresos con el argumento que se requerían urgentemente
para atender las necesidades generadas en la catástrofe del 27 de febrero?
Balance estructural 2005 – 2011
(Fuente: Dipres. En porcentajes del producto.)
Año % Año % Año %
2005 1,0 2009 -3,1 2012 (p) -1,5
2006 1,1 2010 (e) -2,1 2013 (p) -1,3
2007 0,2 2011 (p) -1,8 2014 (p) -1,0
2008 -1,1 (e): estimación; (p): proyección
Durante buena parte de la década se estableció generar un superávit estructural de 1% del
producto, para financiar los mayores gastos previsionales a producirse más adelante y los
déficits patrimoniales del Banco Central. Posteriormente se estableció un mecanismo para
entregar estos recursos en los años que se registrasen superávits fiscales. En consecuencia, el
superávit estructural pasó a ser innecesario. Por su parte, los déficits estructurales fueron
consecuencia, ante todo, de las políticas fiscales anticíclicas y de la caída en los ingresos debido
a la menor actividad económica desde el segundo semestre de 2008. Ir al balance estructural no
puede convertirse en un dogma de fe, sino debe existir un manejo presupuestario que tenga en
cuenta la evolución cíclica de la economía y permita enfrentar emergencias.
En cuanto al balance fiscal de 2010 se informó de un déficit de 1,0% en el año. El presupuesto
vuelve a confirmar que el financiamiento de la reconstrucción ya existe. Entre 2004 y 2008,
principalmente por la elevada cotización del cobre se originaron elevados superávits fiscales
que se colocaron en activos financieros fuera del país, que sumaron al equivalente a un 27,6%
del PIB, los cuales sólo fueron usados parcialmente en 2009 para financiar el déficit
presupuestario. Luego se incrementaron en el presente año con parte significativa de la
10 de Octubre de 2010
colocación de títulos de deuda en el exterior. ¿Tiene sentido mantener un superávit de gran
magnitud o puede destinarse parcialmente a enfrentar grandes necesidades nacionales?
Balance fiscal 2000 - 2010
(Fuente: Dipres. En base devengada, porcentaje del PIB.)
Año % Año % Año %
2000 -0,7 2004 2,1 2008 4,8
2001 -0,5 2005 4,6 2009 -4,4
2002 -,12 2006 7,7 2010 (e) -1,0
2003 -0,5 2007 8,4 (e): estimación
El ministro de Hacienda, afirmó que la estimación de crecimiento tendencial de la economía
– al igual que en 2008 de 4,8% - sería una consecuencia de “las medidas que está tomando la
nueva administración relacionadas al aumento de la productividad y la inversión” (04/10/10),
dando como ejemplo la eliminación del impuesto a la renta para las utilidades reinvertidas y la
reducción permanente a 0,6% del tributo de timbres y estampillas. Desgraciadamente no
entregó antecedentes comprobatorios de sus afirmaciones. En el caso del gravamen sobre
timbres y estampillas constituye una determinación que proporcionalmente beneficia mucho
más a las grandes empresas y resulta más que discutible suponer que de no haberse producido
esta reducción habrían invertido en una mayor escala.
Tanto Sebastián Piñera como Felipe Larraín calificaron el presupuesto como “pro
crecimiento”. Si la lógica es acotar el gasto público, el incremento de la actividad debe provenir
internamente del sector privado o de un aumento en las ventas al exterior. Sin embargo, sucede
que los volúmenes exportados decrecen ininterrumpidamente desde el último trimestre de
2008, o sea desde el momento en que se agudizó la crisis financiera para luego caer la actividad
económica global. Este año se produce el efecto negativo, en sectores como la celulosa y la
harina de pescado, provocado por el terremoto. Pero además, está actuando negativamente la
aguda revaluación del peso, que al momento de enviarse al Congreso el proyecto de ley
adquiría dimensiones más dramáticas para amplios sectores. Tanto es así que Sebastián Piñera
debió modificar su discurso reconociendo ahora que era un tema preocupante y se vería con el
Banco Central como enfrentarlo. Al finalizar septiembre, en su viaje para participar en la
asamblea de las NN.UU. había declarado – coincidiendo con el IPoM del Banco Central – que
“el tipo de cambio está en una senda normal”. Pero luego de entregarse el proyecto de
presupuesto señaló que “el gobierno sigue con atención y le preocupa la evolución del dólar en
los últimos meses”, agregando que si bien el Banco Central es “autónomo” su ley orgánica “lo
obliga a coordinar su política con la del gobierno” (03/10/10). Estas declaraciones, hasta ahora,
constituyeron un esfuerzo muy transitorio de actuar sobre las expectativas.
En su exposición sobre el “Estado de la Cuenta Pública”, Felipe Larraín, entregó la
estimación promedio del tipo de cambio para el próximo año de $ 500 por dólar que sigue
siendo insuficiente para defender la competitividad del sector externo de la economía, dado que
10 de Octubre de 2010
afecta al sector exportador y estimula aún más las importaciones en una economía abierta.
Paridad muy similar a la existente al presentarse el proyecto de presupuesto. Esta proyección la
entregó reconociendo que “el tipo de cambio afecta a todo el mundo, pero principalmente al
sector productivo nacional”. ¿Sí es así por qué no se actúa?
“En el corto plazo – declaró en vísperas de la asamblea general del FMI su director gerente
Dominique Strauss Kahn – pueden existir entradas de capitales que desestabilicen totalmente
una economía. En este caso - concluyó -, los países tienen que utilizar todo tipo de herramientas
(…) acumulación de reservas y, algunas veces, controles de capitales” (04/10/10). El flujo de
divisas a la economía chilena es precisamente muy grande, no solamente, ni tampoco hasta
ahora principalmente, por la entrada de capitales sino por el boom existente en las cotizaciones
de commodities exportados por el país, principalmente el cobre. Es una situación general que se
registra en América del Sur y se origina, prioritariamente, en hechos externos y en consecuencia
como un efecto de la obsesión de tenerla extraordinariamente abierta y suponer que el
funcionamiento del mercado bastaría para superar los desequilibrios.
HUGO FAZIO
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