Hotel del vino a la Corte
El hecho que los abogados de los arquitectos Seisdedos y Urquiza hayan decidio apelar ante la Corte de Apelaciones de Valparaíso para anular la condena al pago de una multa de 3,5 millones de pesos dictada por el Tercer Juzgado Civil de Valparaíso, hizo decidir a la Junta de Vecinos hacer lo propio pidiendo del tribunal de alzada que suba la condena al máximo legal, es decir al doble de lo fijado rn primera instancia.
En la apelación vecinal se recuerda que la vivienda destruida sin autorización de los organismos competentes ubicada en calle Papudo Nº557, es una antigua vivienda, construida a mediados del siglo XIX, y que mantenía sus características arquitectónicas sin mayor alteración desde su edificación. Según se desprende del testimonio de Chantal de Rementería, en este juicio, la casa poseía una de los jardines más hermosos y elegantes como pocos en la ciudad de Valparaíso. El edificio mismo tenía un estilo sobrio y refinado al igual que el inmueble contiguo de similares condiciones. Ambas casas hacían un conjunto armónico en sí mismo. La casa albergó desde hace más de medio siglo a la familia Jacob, propietaria de la afamada juguetería de calle Esmeralda, que se unió con la del Pastor Teodoro Schmidt, personaje ilustre de la iglesia luterana y que le dio el nombre a una calle del cerro. Hasta la venta a favor de la constructora sus ventanas sirvieron de vitrina y exposición de los más hermosas juguetes de la ciudad y motivo de peregrinación infantil en el período de navidad.
Los vecinos sostienen que los arquitectos evitaron pedir la autorización pues sabían que la demolición de una vivienda en zona típica, además de las características meritorias de la casa de la familia Jacob, es impensable para estos organismos especializados. Con los avances de la tecnología constructiva, todas las viviendas de estas características –independientemente de su estado de conservación- pueden y deben ser rehabilitadas. Por tanto, lo obrado por los arquitectos quedará en el registro UNESCO como uno de las intervenciones más lamentables e irracionales que se hayan realizado en la ciudad desde el año 2003 hasta la fecha, sólo comparable con la demolición del edificio de la Compañía Chilena de Tabacos. Así, lo ha manifestado por lo demás el Presidente de Icomos Chile, organismo veedor de la UNESCO en el mundo, José de Nordenflycht, en una evaluación anual realizada en diciembre pasado.
Ahora bien, no pretendemos moralizar en contra de la actividad comercial o económica que pueda girar en torno al disfrute del patrimonio cultural. Sin embargo, el valor económico debe estar supeditado al valor cultural. Por lo mismo, a la ley le interesa que esta actividad no banalice los méritos de los bienes culturales ni profane su memoria a través de una mercantilización del patrimonio cultural que tiende a desentenderse de lo vivido, de las familias que albergaron los lugares, el amor de los vecinos por sus barrios. En uno de las más agudas reflexiones acerca de la gestión del patrimonio cultural de Valparaíso, un grupo de historiadores locales, entre ellos Pablo Aravena, ha argumentado que en Valparaíso se ha instalado en algunos una gestión del patrimonio cultural que pretende acceder a un pasado de la ciudad “sin memoria y sin historia”. Con ello han querido decir que, por el acento economicista que tiene, la invitación a vincularse con el patrimonio porteño consiste, fundamentalmente, en una invitación a los turistas a consumir bienes del pasado (cualquiera sea) pero sin que estos bienes sean respetados ni informen acerca de la historia de las poblaciones que le dieron vida ni acerca de las vicisitudes contemporáneas.
En el caso del Hotel del Vino la invitación a conocer el inmueble de Papudo Nº557 será todavía más torcida: el verdadero edificio no está más, y se tratará de un nuevo edificio que parcialmente emulará algo que ya no está más porque sus gestores decidieron hacerlo desaparecer para siempre.

Comentarios
3 comments postedEstoy seguro que Urquiza y Seisdedos corren por el 1er lugar de los CareRaja de Valparaíso, seguido por alguna funcionaria del Municipio porteño, los ejecutivos de Mallplaza y algunos otros personajes de Valparalandia.
Lamento tener que desilusionarlo Sr Augusto, porque este tan anhelado premio ya fue ganado por la JJVV del Cerro Concepción.
:) lamentablemente salimos segundos...es que se contagia en las reuniones y los encuentros con los mencionados, pero hay un alivio, La familia de los Anonymous salio con premio de consuelo o CareRaja honorarios, así que enhorabuena.
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