La escala de la participación social
La participación social para que sea algo más que un eslogan y se transforme en un paradigma de la acción pública, requiere que una ciudadanía encuentre sentido a participar, es decir que la energía y tiempo que ella invertirá en las inagotables jornadas de trabajo llegará a un resultado concreto y, en definitiva, beneficiará a su núcleo familiar, a su entorno inmediato y a su ciudad, al país. En otras palabras, participación implica un grado de incidencia práctica en las decisiones que le afectan de manera directa. De allí que la participación social entendida como trasmisión de información desde el aparato del Estado a la sociedad civil no es más que el primer peldaño que debemos subir. En este aspecto se ha avanzado bastante gracias a las políticas llamadas de “modernización del Estado” y de gobierno transparente. El segundo peldaño corresponde a la consulta ciudadana, al estilo de las metodologías de evaluación de impacto ambiental, que consisten en preguntar la opinión a la gente de ciertos acontecimientos puntuales que pueden afectarles. Sin embargo, si la consulta no es vinculante, a menudo estos procedimientos son considerados por la ciudadanía como “una tomadura de pelo”. Nos parece, en cambio, que se discurra, en torno a un tercer peldaño de la escala, a saber la participación deliberativa. Contando con la información adecuada y un marco de razonamiento pertinente, la ciudadanía y el Gobierno analizan conjuntamente, con franqueza y en un ambiente de libertad, las ventajas y desventajas de un evento o decisión. Un último peldaño, ciudadanía y Estado, en los niveles que correspondan, llegan a un cierto compromiso o transacción social que es vinculante para todas las partes.

Comentarios
2 comments postedEstimado Pablo
¿Como hacemos desde nuestro entorno inmediato para fundar las bases de una participación deliberativa?, ya no solamente en nuestro cerro sino en todo Valparaíso.
El gobierno (municipal, regional y nacional) no explicita formas de financiamiento o acceso a logística para organizar seminarios o pequeños talleres que nos iluminen respecto a nuestros acciones ciudadanas, a veces dando golpes en la mesa y con la ayuda de vecinos expertos podemos lograr acciones de impacto, pero y lo que es mas grave por la exclusión que implica ¿que pasa con unidades vecinales que no cuentan con vecinos expertos ademas de carentes de fuerza para hacer presentes sus problemáticas y menos acceder a información para tener una opinión deliberante?.
saludos
Leyendo en este portal la noticia del PRDUV acerca del fracaso de la remodelación del Mercado Puerto, uno podría haber pensado que en ese lugar existen comerciantes dentro y fuera del lugar con quienes debiera haberse realizado un trabajo conjunto, deliberativo y haberse llegado a un acuerdo o transacción. Era un imperativo no sólo moral sino jurídico porque ellos eran propietarios de una parte del mercado. Pues bien, éste es un buen ejemplo que la participación, en determinados niveles como dice este artículo, es garantía de eficiencia a largo plazo y de respeto a las comunidades asociadas. No es garantía de éxito los estupendos estudios y otros estudios que a menudo sólo sirven para decorar una estantería.
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