Los Ascensores de Valparaíso
LOS ASCENSORES DE VALPARAÍSO
La ciudad puerto de Valparaíso y sus ascensores son un punto importante, singular y único en el mundo.
Los ascensores forman parte del Patrimonio Cultural de la nación y son monumentos históricos protegidos por la Ley 17.288/70 de Monumentos Nacionales.
Construidos entre fines del siglo XIX y principio del XX, se incluyen en el reconocimiento e inscripción de Valparaíso en el Sitio del Patrimonio Mundial, en la XXVII Asamblea de la UNESCO realizada en París en el mes de Julio 2003 según criterio Nº 3 de la Convención Mundial del Patrimonio del año 1972: “es un testimonio único o por lo menos excepcional de una tradición cultural o de una civilización viva o desaparecida”.
Los ascensores forman parte fundamental de los valores universales únicos, sobresalientes e irrepetibles de Valparaíso Patrimonial, a saber:
1. Paisaje Cultural que integra armoniosamente la geografía con el trazado y la actividad del hombre en la construcción del medio.
2. Representante de una ciudad puerto, que evidencia a fines del siglo XIX e inicios del XX las primeras manifestaciones de la globalización y la industrialización.
3. Ejemplo excepcional de asentamiento humano tradicional, que expresa una cultura particular dada por la adaptación al medio y las soluciones para lograr habitarla.
Ascensores cien años vigentes.
El expediente enviado a la UNESCO pone en valor universal los ascensores Concepción, Reina Victoria, El Peral, San Agustín y Cordillera ubicados en la Zona Típica “Area Histórica”.
Se destaca asimismo, en el anfiteatro de la ciudad puerto el valor ambiental urbanístico de los otros diez ascensores ubicados en los cerros Barón, Lecheros, Larrain, Polanco, Las Monjas, Mariposas, Florida, Espíritu Santo, Artillería y Villaseca.
También hay un compromiso tácito de recuperar otros ascensores, como los ubicados en los cerros La Cruz, Las Cañas, Arrayán y Santo Domingo.
Pendiente está la declaratoria del ascensor ubicado en el Hospital Carlos Van Buren.
Hoy día la vigencia se ha puesto en duda por la falta de mantenimiento y gestión cultural integral de este patrimonio único.
A fines del año 2010 funcionan sólo dos privados: Concepción y Artillería y tres municipales: El Peral, Reina Victoria y Polanco. Los ascensores municipales Barón y San Agustín en espera de ser reparados.
Los caminos a seguir
El ambiente es desolador y dramático para la ciudad patrimonial y la identidad ciudadana.
Varias organizaciones de la ciudad de Valparaíso, entre las que se cuenta el Colegio de Arquitectos y catorce consejeros del Consejo de Monumentos Nacionales, han manifestado privada y públicamente su preocupación por el avance vertiginoso del deterioro de este patrimonio cultural de la nación.
Incluso un recurso de protección de la “Agrupación de usuarios de Ascensores” fue rechazado por los tribunales al considerar a los ascensores no como medios de transporte público por no transitar por vías de uso público.
Mientras tanto, a la administración local sólo les queda hacerse cargo de cautelar la seguridad de todos, fijar los horarios y tarifas, sin hacer distinción entre los municipales y privados.
La compañía de ascensores y el municipio están a la espera. Las negociaciones con el Gobierno Regional no avanzan.
Los plazos no se han cumplido.
El deterioro y saqueo está a la vista.
No a la muerte de los ascensores: es necesario un salvataje.
Así lo ha planteado el Colegio de Arquitectos de la región de Valparaíso junto a otras organizaciones ciudadanas.
Pero esta situación se agrava por la falta de un Plan Director de Gestión Patrimonial, que señale la ruta a seguir: ¡Qué ciudad queremos y para donde vamos!
Se maneja la idea de expropiación de los terrenos por parte de Bienes Nacionales. El Estado tiene la prioridad en la compra, pero aun no se define el modelo de gestión patrimonial cultural.
Si el Estado decide expropiar deberá declarar los ascensores de "interés público”.
La Ley de Monumentos Nacionales faculta al CMN, para pedir a los organismos competentes la compra o la expropiación de los Monumentos Históricos de una propiedad particular que, en su concepto, convenga conservar en poder del Estado.
El Concejo Municipal de Valparaíso ha pedido al CMN que inicie este proceso.
Tampoco han prosperado las gestiones del Gobierno Regional de adquirirlos con fondos compensatorios por el Transantiago.
Por último, hay un compromiso del Gobierno de salvar el sistema de ascensores. Así lo señaló en noviembre 2010 el Presidente Sebastián Piñera, como un compromiso personal de no dejarlos morir, como una prioridad para la Región.
La situación real es que los ascensores, como patrimonio cultural de la nación están en peligro y las autoridades locales y regionales han sido superadas por el problema.
La solución de este drama está en un nivel de salvataje vía autoridades directas del gobierno y si por desidia o abandono, ir a nivel mundial por requerimiento de la UNESCO al estado chileno.
Sótero Apablaza Minchel
Director nacional
Colegio de Arquitectos de Chile

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