Mijita: ¿Está viendo lo mismo que yo?
Hace algunos días en una de las más señoriales calles del cerro se aparcó un don auto con una pareja en su interior. Eran cerca de las dos de la mañana de un día de semana cuando doña Pepa decidió salir a la ventana para tomar el fresco y también aprovechar de mirar el auto que no paraba de hacer pequeños pero persistentes ruidos.
Se saludó con la vecina celebrando la coincidencia que a esas horas estuvieran ambas con las mismas preocupaciones. Pero no sabían que ellas serían testigos de la historia más ardiente de esa semana. La pareja dentro del auto no estaba precisamente contemplando la belleza escénica del cerro. Sus cuerpos estaban demasiado juntos y apreados como para tener la perspectiva del espacio patrimonial.
Estas escenas que llamaban a la introspección, sin embargo, rápidamente se destrozaron en mil pedazos. La dama se bajó del auto, a medio vestir, y aprovechó el impulso para subirse la falta y pegarse, al costado del don auto, una doña meada, como las que se hace Cachupín en la calle Papudo. Mijita, comentó doña Pepita a su vecina con los ojos saltones: ¿vió lo mismo que yo?

Comentarios
0 comments postedEnviar un comentario nuevo