Profecía cumplida
Ya lo habían advertido los vecinos de la comisión de pavimentación de los cerros en el cabildo realizado en la Iglesia Anglicana. La comisión de gestión de riesgo, por su parte, hablaba de la urgencia de un sistema de protección civil en la ciudad. Esta semana los hechos demuestran que la población civil no está protegida frente a contingencias, ya crónicas en Valparaíso.
Una nueva ruptura de una matriz de agua en Valparaíso con nefastas consecuencias en inmuebles, afortunadamente no en vidas, deja en claro que hay que tener mucho cuidado con las intervenciones en el subsuelo de Valparaíso. No hay un catastro claro de las matrices y redes de agua y, a todas luces, su estado deja mucho que desear. El proyecto de pavimentación de los cerros debería considerar el reemplazo de estas redes de agua obsoletas para dar una solución a largo plazo al problema y no lamentar desgracias producto de socavones subterráneos inadvertidos hasta una tragedia y/o tener que estar haciendo sucesivos hoyos en interminables soluciones parches.
Por su parte, el accidente del ascensor Concepción, afortunadamente también sin víctimas fatales, confirma que estos medios de transporte porteños no han sido testigos de más accidentes porque son conducidos por Dios. Y Dios es wanderino.

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