Reencuentro con William Rey
El lector de buena memoria recordará que hace algunos meses se habló en esta página web www.cerroconcepcion.org de Rey, ex mandamás del Patrimonio Cultural de la República Oriental del Uruguay, arquitecto, actual docente de Historia de la Arquitectura de la Facultad a la Universidad La República y coordina un diplomado en intervenciones en el Patrimonio Edilicio. Lo hicimos con ocasión a su visita a la Universidad de Valparaíso. En dicha noticia se destacaban sus dichos en relación con la intermediación ante la UNESCO en París, la que se activó a causa de un proyecto de intervención del puerto de Colonia de Sacramento (ubicado a orillas del Río de la Plata, en el oeste del país) declarada, como nuestro puerto, "Patrimonio de la Humanidad". En síntesis, la intervención ante el organismo internacional significó la marcha atrás del proyecto, situación que perdura hasta la fecha.
Ello hizo establecer inmediatamente vasos comunicantes entre el puerto fluvial del Uruguay y nuestra bahía tensionada por el proyecto comercial denominado "Puerto Barón". Nos preguntábamos si acaso no debiéramos los porteños seguir similar procedimiento ante UNESCO en el evento que el consorcio insistiera en su idea de sacrificar terrenos portuarios para ocuparlos en iniciativas comerciales. Tres datos para establecer necesarias analogías entre los dos mundos. Primero, como nuestra ciudad puerto, Colonia no tiene plan de manejo patrimonial; segundo, la expulsión de los habitantes de sus barrios históricos ha sido grave: !la ciudad es fantasma de lunes a viernes!; y tercero, las relaciones entre poder central y poder local no ha sido bueno, y, pensamos, la llegada a Paris fue una expresión de aquéllo.
El gobierno central uruguayo y la intendencia local, muy interesada en que el proyecto de transformación del puerto avanzara, estuvieron de acuerdo en pedir a Paris una asesoría técnica sobre el proyecto. La resistencia inicial del alcalde fue cediendo poco a poco, siendo gravitante que ello ocurriera la consciencia creciente que el organismo dependiente de las Naciones Unidas pudiera considerar la intervención como un daño al reconocido patrimonio cultural de Colonia, sacando a Colonia de los lugares patrimoniales certificados o bien llevándolo a la lista de patrimonio cultural en peligro. La preparación del expediente relativo a la petición de asesoría duró siete u ocho meses, incluyendo un tiempo perdido por el extravío momentáneo del mismo en la telaraña burocrática internacional. La respuesta parisina no se dejó esperar. Se pidió a un profesional cordobés, representante de ICOMOS argentina, que evacuara el informe. Este concurrió a terreno, conversó con todos los actores involucrados, y preparó el informe al proyecto, definitivamente, negativo, el que hizoo suyo el organismo internacional. Terminó por sepultar la mala transformación propuesta para la ciudad de Colonia.

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