Se cae el penúltimo elefante
En estas páginas electrónicas dijimos muchas veces que el Municipio que lideró Aldo Cornejo vivía de "voladores de luces". Proyectos gigantescos, fuera de escala, elefantes blancos que difícilmente se utilizarían, que suponían, como patrón, la instalación de capitales y grupos externos y la marginación de la población local tanto para localizar emprendimientos como usarlos o gozarlos. Sin embargo, si el ex alcalde y sus cercanos consejeros hubieran leído un manual básico de desarrollo local habrían podido anticipar lo que vendría: la resistencia de quienes se sienten amenazados y marginados por la indiferencia y la indolecia de quien tenía que darles una mano. Los proyectos organizados de esta manera no eran viables ni jurídica, ni económica, ni socialmente y por lo mismo merecieron ser calificados de simples "voladores de luces". Revisemos algunos ejemplos desde lo más reciente.
Caída 1: Mercado Puerto. Los locatarios de siempre, que son propietarios del 20% de los derechos en el edificio, fueron sometidos a trato de patrón de fundo por el Municipio y se les mantuvo al margen de la construcción del proyecto lo que hizo pensar siempre que no podrían caer todos en él. Apoyaron en masa al candidato J. Castro. En teoría iba a ver una restauración colosar, un mall chico, que reactivaría el sector de la plaza Echaurren, sumándose a las buenas cosas que tendrian que pasar en calle Serrano. No ha pasado mucho, salvo el edificio de ocho o diez pisos que quiere la Dirección de Obras aprobar a pasos del mercado. En el Mercurio de Valparaíso de hoy el alcalde anuncia que el proyecto se está cayendo.
Caída 2: Ascensor Esmeralda. El Alcalde Castro anuncia junto con Paulina Kaplán la reconstrucción del ascensor destruido en los años 50. Era un "pedo" y punto. (ver artículos en portal).
Caída 3: Centro Cultural Ex Cárcel. El Alcalde Cornejo anuncia junto a Sergio Bitar edifico tipo Ovni diseñado por Niemeyer de 10 mil metros cuadrados. Los grupos culturales se van a la calle por torrantes. El lugar debe estar destinado al consumo cultural de élite. Resultado: resistencia civil activa. ¿Quién pagará la luz del elefante cuando el Municipio no tiene plata ni para pagar el gasto de electricidad de las calles, preguntó el portero? Rebajan la mole a 7 mil, luego 5 mil, luego a mil quinientos. Renuncia Niemeyer y la historia se acaba.
Adivinanza: ¿Cuál sería el último elefante blanco en caer?

Comentarios
1 comment postedLOS COMPADRES:
Uno, el de los proyectos grandilocuentes, "para el bicentenario".
El otro, el defensor de los delincuentes, el de los hoyos gigantescos, a quién debemos la pérdida de preciados bienes inmuebles.
Ambos ambicionan depositar sus posaderas en los mullidos sillones de cuero del Senado de la República.
La tragedia es que uno de ellos verá cumpLidos sus sueños OTRA VEZ.
Como decía nuestro amigo Galileo (Valparaíso) "Y sin embargo se mueve".....
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